Unas encías sanas son la base de una sonrisa sana y la clave para mantenerla a lo largo del tiempo.
La periodoncia es la especialidad que se encarga de prevenir, diagnosticar y tratar las enfermedades de las encías y del hueso que rodea los dientes.
El sangrado durante el cepillado, la inflamación, el mal aliento, la movilidad dental o la retracción de las encías pueden ser señales de que algo no va bien.
Estos problemas pueden avanzar sin provocar dolor y pasar desapercibidos durante un tiempo. Por eso, las revisiones y la detección precoz son especialmente importantes.
Un tratamiento adaptado a cada paciente
Un estudio individualizado permite conocer el estado de las encías y determinar qué tratamiento necesita cada paciente.
Según cada situación, los tratamientos periodontales pueden ser no quirúrgicos, mediante limpiezas profundas de las encías, o quirúrgicos en los casos que lo requieren. La elección del tratamiento dependerá del grado de afectación de las encías y de los tejidos que rodean los dientes.
El objetivo es controlar la enfermedad, mantener las encías sanas y conservar los dientes naturales durante el mayor tiempo posible.
Recesiones gingivales
Cuando la encía se retira y deja expuesta una parte de la raíz del diente se habla de recesión gingival.
Además del cambio estético, esta situación puede afectar a la protección del diente. En determinados casos, las técnicas de regeneración y los injertos de encía permiten tratar estas recesiones y recuperar parte del tejido perdido.
Cada caso debe valorarse de forma individual para determinar cuál es la mejor opción.
El tratamiento continúa después
Una vez que las encías están controladas, el seguimiento continúa siendo una parte fundamental.
Los mantenimientos periódicos permiten controlar la salud de las encías y conservar los resultados conseguidos a lo largo del tiempo.
Porque cuidar las encías no es sólo tratarlas cuando aparece un problema, sino mantenerlas sanas durante muchos años.
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